jueves, 22 de enero de 2009

Lo que heredamos los evangelicos! si o si!

Usted estará de acuerdo conmigo en que la historia la protagonizan los hombres… ¡Y la escriben también! Para mi Genghis Khan fue un bárbaro y cruel mongol, pero para la mayoría de los chinos y orientales ¡fue un héroe! ¿?... Napoleón tiene hasta hoy, al igual que ¡Hitler y Stalin también! … los criminales de guerra servios o los africanos contemporáneos también pasaran a la historia ¡con firmes seguidores! A nosotros los evangélicos nos enseñan en la iglesia que la única historia creíble es la Biblia y así y todo, ¿Cuántas religiones y hombres han distorsionado al grado de ocasionarnos confusión en conceptos contradictorios?
Los realmente interesados en investigar (que son pocos), se ven obligados a leerse los pasajes en varias ediciones antiguas y modernas para llegar a un punto intermedio. A cuantos como a mi nos enseñaron que somos “occidentales” gracias al imperio de Roma o a los Reyes Católicos o que seamos “blanquitos o caucásicos”. También aquí en el continente nos bautizaron como “latinos”, por una asimilación de lenguas que provienen del “latín”, una geringoza que usan los curas católicos en sus misas y que nadie entiende “papua” del asunto. Solamente teólogos católicos y sacerdotes estudiaban el latín para confundir los mensajes bíblicos que justamente contradicen mucho de la liturgia que se conoce en la mayoría de las iglesias, llenas de vírgenes y santos de palo. Pero eso si, todos somos americanos porque nacimos en “las indias” de Colon, del centro o del Sur, da lo mismo y ¡ahora les diré porque!
Porque no se nos dice que “heredamos” un calendario “cristiano” a la usanza greco-romana y cada día de la semana que nombramos, (entre ellos Júpiter, Marte, Saturno, Luna, etc. representa a uno de los dioses mitológicos de Roma o de Grecia, dioses adorados en toda su existencia por esos pueblos, al menos hasta el siglo V, cuando ya se habían arraigado, mezclándose con el “cristianismo” romano y medieval. Allí hay metidas raíces también de Babilonia, con adoración al Falo (obeliscos), con festejos de Rómulo y Remo, Apolo, Hércules, Afrodita, Diana y Neptuno. Hasta la gran fecha del Dios Sol (25 de Diciembre) lo asignaron al “supuesto nacimiento” del “niño Jesús”, una figura tierna y decorativa para otra gran fiesta pagana. Algunos meses también llevan nombres místicos de dioses mitológicos, (Janus, Venus, Mercurio). Y que decir de cambiar el séptimo día santo de los Diez Mandamientos por el “domingo católico” sin la minima mención bíblica de poder cambiar. Claro, la parte positiva es que al menos honraron la llegada del Mesías, tomando el inicio de una era mesiánica, con un error de aproxidamente cuatro años, según la mayoría de los teólogos no católicos. Hay infinidad de incongruencias y absurdos en la historia del cristianismo y son muy largas de enumerar en un solo escrito. La influencia romana entre los protestantes y evangélicos sigue siendo impactante, en algunas más y en otras menos.
En la heredad también recibimos el poder papal, representando al apóstol Pedro en la tierra, el que según interpretaciones erróneas recibió las llaves de la iglesia y fue su fundamento. ¿Cuanta apostasía seguiremos atesorando?... ningún hombre puede ser sucesor de Pedro, y porque Pedro no fue divino, solo hay un ser al cual aferrarse con toda la fe posible… es el Mesías, Yeshúa, Jesús, el Verbo, el León de Judá, El Salvador, el Yo Soy, el Saddai o como quiera llamarlo. Para El es que hay un trono celestial en el Nuevo Mundo. Y para reinar con El, y con Israel, pueblo de YHWH, tenemos que ser elegidos y para ser elegidos debemos apartarnos de las falsas doctrinas y complacer al Padre, viviendo en la gracia pero honrando su Ley. Mientras yo escribo esto (1999) estoy renunciando a la cruz como símbolo de cristiano, tomando distancia a las religiones e imposturas de hombres carnales, a liturgias paganas, a las ceremonias y cultos tradicionales, con costumbrismos y con rituales emocionales y mundanos, a falsos profetas y a pastores asalariados, que se acuerdan de “la ley” solo para exigir el diezmo. Dos corrientes hay para seguir hacia los tiempos finales; una buscará y pactará con Roma, la “ciudad de las siete colinas”, que seguramente se aliara con el Islam, y la otra (los menos) será atraída hacia Tierra Santa, a las “12 puertas (tribus) de Jerusalén”, la física y la espiritual, injertándose en el “rico árbol del olivo”. Se asombraría usted del creciente remanente fiel que hay en el secularismo actual haciéndose estas mismas preguntas, y a consecuencia de nuestra “heredad cristiana conciliar” manifiesta, apostólica y evangélica, que no nos atrevemos a cuestionar… ¡todavía!.
ROPA “El Pescador” 1999

miércoles, 21 de enero de 2009

TEORIA DEL REEMPLAZO


¿Acaso la iglesia reemplazó a Israel?
Este termino es ampliamente utilizado por la iglesia cristiana reemplaza a Israel en todas las dimensiones, en las promesas, redención y en el plan de salvación. En el año 70 DC los romanos, bajo el mando del general Tito, se destruyen por completo la ciudad de Jerusalén y el Templo. Mas tarde la rebelión de Bar Kocha fue aplastada por Adriano, los judíos fueron esparcidos por todo el imperio romano como esclavos y desterrados de su patria por caso dos milenios.

Como justificación al antisemitismo y a todas sus desgracias, se creyó que todos sus males eran causados por haber matado al Mesías Yeshúa. La destrucción del Templo ya fue profetizada en Dan. 8:13 “y oí un santo que hablaba; y otro de los santos dijo El a aquel que hablaba: ?hasta cuando durara la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora que pone el santuario y el ejército para ser hollados 9:27, “y en otra semana confirmará el pacto a muchos, y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda: después con la muchedumbre de las abominaciones será el desolar, y esto hasta una entera consumación y derramase la ya determinada sobre el pueblo asolado”. Daniel 11:3, 1, 12:11 y Mat. 24:15.
Durante el siglo segundo, los padres de la iglesia comenzaron a finalizar lo que seria mas tarde la base teológica de la iglesia cristiana, donde la filosofía griega reemplazaba a la teología hebrea.


Ahora Roma sustituye a Jerusalén, los gentiles a los hebreos, el domingo por el sábado, las fiestas levíticas por fiestas paganas, etc. Muy pronto el sistema universal de creencias paganas y religiosas, dio paso a la iglesia tradicional de Roma, primero imperial y luego católica, apostólica y romana. San Agustín en su libro “La ciudad de Dios” desarrollo la idea de que la iglesia e Israel serán bendecidas por el regreso y reinado de Cristo en la tierra, pero la iglesia reemplazaba a Israel para siempre. Roma es ahora centro de adoración, la nueva Jerusalén, mientras que el judaísmo es una religión imperfecta y reemplazada por el evangelio, y todo el fundamento fue reemplazado por el conocimiento griego. Ya para el 325 DC el concilio de Nicea, adoptaba esa teología de enfoque griego, y durante 1600 años fue utilizada para perseguir a los judíos y fundamentar el odio racial.

El prejuicio, el odio y el celo son obstáculos que tienen que ser destituidos de la iglesia para que los judíos conozcan al Mesías y la iglesia es la responsable de esa labor. “y dirá: allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo" Isaías 57:14
El cristianismo en general debe ser liberado de esta mentira, ya que somos parte de la Casa de Israel, un solo cuerpo.

La Teología del reemplazo dice que Israel es imperfecto, no tiene las promesas y ha sido “desechada”, reemplazada por la iglesia. La iglesia es el Israel espiritual, la perfecta, tiene todas las bendiciones y promesas. Israel permanece maldita y esta marginada antes Dios.
Según la teología de San Pablo, el fundador de la iglesia, Israel es “el olivo natural (Rom.11) y los gentiles creyentes son injertados como una rama, nunca Pablo enseñó que Israel iba a ser reemplazada. La iglesia es parte de la Casa de Israel, porque Dios no tiene dos heredades ni tampoco dos esposas. Dios es fiel a las promesas y a su cumplimiento. La iglesia es coheredera (ambos, judío-gentil). Efesios 3:6 “este misterio consiste en que los gentiles sean coherederos, miembros del mismo cuerpo, y participes de la promesa en Cristo, por medio del evangelio”

Dios no ha rechazado a Israel y la iglesia que enseñe eso ¡es apóstata! Las promesas de Dios son eternas y el pacto es incondicional, no es transferible. La gracia de Dios es para todos sus hijos, sin distinción de grupos étnicos. Dios no se ha separado de Israel, en el libro de Jeremías, Dios habla de la separación, pero también habla de la restauración, “convertíos hijos rebeldes, dice el Eterno, porque yo soy vuestro esposo” Jer.3:14 “porque vine, y nadie apareció, llame y nadie respondió”, “acaso se acortó mi mano para redimir”, “no tengo fuerzas para salvar”, Isaías 50:2. Yeshúa dijo que la Ley Mosaica había dado cartas de divorcios pero esto no era lo que Dios quería, esta no era la mejor forma de dispersar el matrimonio” Mateos 19:8


De igual manera Dios no ha roto su relación con Israel, esto es contrario a su Palabra. Dios es un Dios de pactos. El hizo convenio con Abrahán, Isaac y Jacob, y con su descendencia, la Casa de Israel. Su pacto es eterno, incondicional de y de amor eterno como su Palabra. En el libro Romanos, capítulos 4 y 5, Pablo declara que las promesas a Israel fueron dadas por la fe de los patriarcas, y no en base a castigo y recompensa.


Si el pueblo judío existe hoy en día, sobreviviendo a holocaustos, exilios y pogromos, es porque se tienen que cumplir las escrituras, las promesas a Abraham. Los gentiles a través del Mesías y los justos son parte de la Casa de Israel, y heredan también todas las bendiciones, no reemplazan a nadie, sino son injertados al árbol original.
“y te desposare conmigo para siempre; desposarte conmigo en justicia, y juicio, y misericordia” Oseas 2:19 “¿olvídese la mujer de lo que parió, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?, aunque se olviden ellas, yo no me olvidare de ti. He aquí que en las palmas de mis manos te tengo esculpida; delante de mi están siempre tus muros” Isaías 49:15-16
“Porque tu eres pueblo santo. YHWH tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están en la faz de la tierra” Deut 7:6 “más tú, Israel, siervo mío eres, tú Jacob, el que yo escogí, simiente de Abraham mi amigo” Gálatas "porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus principales te llamé, y te dije: mi siervo eres tú
, te escogí, y no te desecho” Isaías 41:8-9
Convertíos, hijos rebeldes, dice YHWH, porque yo soy vuestro esposo; y os tomare, uno de la ciudad, y dos de una familia, y os introduciré en Sión” Jerem. 3-14
“Así ha dicho YHWH que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte la mar y braman sus ondas; YHWH de los ejércitos es su nombre: si estas leyes faltaren delante de mi dice YHWH, también la simiente de Israel faltará para no ser nación delante de mi todos los días” Jer. 31:35-36
“porque no dejará YHWH su pueblo, ni desamparará su heredad” Sal.94:14 “digo pues: ¿ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la simiente de Abrahán, de la tribu de Benjamin. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció” Rom. 11:1-2, “mas tú, Israel, siervo mío eres, tú Jacob, quien yo escogí, simiente de Abraham, mi amigo. Porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú, te escogí, y no te desecharé” Isaías 41:8-9

Por Wilfredo Torres

martes, 20 de enero de 2009

LOS HERMANOS MAYORES


Hebraísmo y judaísmo son sinónimos. Hebreo y judío se dice de las personas; hebraico y judaico, de las cosas; israelí de las personas y de las cosas. Sin embargo, caben matizaciones. Después de la muerte de Salomón su reino se divide en dos, el del norte o Israel nombre puesto a Jacob por el ángel- y el del sur o Judea, con capital en Jerusalén. Los israelitas fueron deportados por los asirios (722 a.C.), perdiendo su entidad para siempre. A partir de ese año, hebreos son sólo los del reino de Judea. Así pues, Abrahán, Isaac, Jacob, etc. fueron hebreos y no judíos. David, Jesucristo, etc., hebreos y judíos. Por esto prevalece el empleo de hebreo y hebraísmo.
Es acertada, pues, la definición que Alfonso X daba en las Partidas: "Judío es dicho aquel que cree tiene la ley de Moisés, según que suena la letra de ella, el que se circuncida las otras cosas que manda esa es su ley. El tomó este nombre del tribu de Judas, que fue más noble et más esforzado que todos los demás tribus".
Las antiguas religiones de los griegos, egipcios, sumerios, hititas, etc., y en otro ámbito el sintoísmo japonés o los incas y mayas de América, tienen unas características que permiten agruparlas en lo que se ha denominado religiones celestes y étnico-políticas. Sus deidades habitan en el cielo y sus teofanías (manifestaciones) aparecen asociadas a fenómenos atmosféricos, como rayos, relámpagos o truenos. La salvación que propugnan es la del grupo étnico, quedando marginada la salvación del individuo. Recalcan la división entre lo divino y humano; entre los inmortales y los mortales; entre lo celeste y lo terreno. A los dioses se les teme. La trascendencia de los dioses hace infinita la distancia entre ellos y los hombres.
Aunque estos rasgos pueden ser comunes a muchas religiones, el yahvaísmo tiene unos rasgos que lo hacen absolutamente singular. El primero es el monoteísmo, lo que plantea un misterio. Todos los pueblos circundantes de los hebreos eran politeístas. El monoteísmo israelita es una isla que, aunque a veces recibió influencias politeístas, nunca sucumbió por completo a ellas.
Otro rasgo diferenciador es la condición ética de Yahvé. Los dioses antiguos eran amorales: adúlteros, roban, se engañan... Son más capaces que los hombres en todo, incluso en su posibilidad de pecar. Yahvé, sin embargo, es el Santo, Santo, Santo, que es el modo hebreo de formar el superlativo: es el santísimo, el moralmente bueno por antonomasia. Y, como creador, hace todas las cosas buenas, hasta que el hombre introduce el mal por medio del pecado original.
Lógicamente, su santidad no se queda en sí mismo, debe reflejarse en sus adoradores: Sed santos, porque yo, Yahvé, soy santo (Lev. 19, 2). La ética judía recoge la ley natural, reflejada en el Decálogo. Incluye el amor al prójimo israelita como a uno mismo. Incluso la ley del talión ojo por ojo y diente por diente es un mandato que impide el exceso en la venganza, que en otros pueblos exigía la aniquilación del enemigo, sus familias y todos sus bienes.
En tercer lugar, la actividad de los dioses celestes tiende a convertirse en ocio, una vez terminada su cosmogonía. Yahvé, sin embargo, está siempre presente y actuando; sobre todo en la historia de su pueblo Israel. Lo hace de un modo directo, convirtiéndola en la historia de la salvación en esta vida y en la otra.
Otro rasgo característico del hebraísmo es la creación. Dios lo hace todo por su sola voluntad. Dios llama a la nada y hace aparecer así el ser.
Religión revelada
En las otras religiones étnico-políticas es normal que se desconozca su fundador, pues actúa en la pre-historia de cada pueblo. En el caso del hebraísmo sabemos el origen del yahvismo: Abrahán (s. XIX-XVIII a.C.). También sabemos que su principal conformador es Moisés (XII a.C.).
Pero lo verdaderamente singular es que es Yahvé mismo quien se revela al hombre. Es Dios quien sale al encuentro del ser humano y no éste el que de modo atávico intenta buscar a la divinidad y, con ella, la respuesta a las preguntas fundamentales: quién soy, de dónde vengo... Y esta revelación de Yahvé no es una emanación de índole panteísta (hinduísmo), ni una experiencia de tipo chamánico (Mahoma), ni fruto de una vivencia religiosa (Buda). Se trata del conocimiento experimental de una relación especialísima con El que es (Yahvé), que se aparece a Moisés y le revela el núcleo doctrinal y moral del hebraísmo.
La esperanza mesiánica
El pueblo judío está marcado ciertamente por la esperanza en el Mesías. Pero en el momento mismo de su constitución como pueblo y como religión ya aparece la esperanza: la esperanza en «la tierra que te mostraré». «Y Yo haré de ti una gran nación», como le dice Dios a Abrahán. Al salir de Egipto caminan cuarenta años por el desierto, movidos por la esperanza de la tierra prometida. Y después de la diáspora que comienza el 70 d.C. con la destrucción del Templo y de Jerusalén han seguido esperando regresar a su tierra.
Teología e instituciones
El judaísmo ha sido, ante todo, una religión; y, en segundo término, una cultura y una forma integral de vida.
El hermético aislacionismo que vivió el pueblo hebreo por razones fundamentalmente religiosas y de preservación del pueblo de Dios, tenía que conjugarse en la Diáspora con la forzada convivencia con los ciudadanos de los países donde vivían. Lo hacían en barrios exclusivos, naciendo así las juderías, que recibieron distintos nombres: qahal en hebreo; aljama, derivado del árabe alyamaa, en España; mel-lak en Marruecos y el ghetto, de origen quizá italiano y que se extendió por Centroeuropa. En general, eran recintos, a veces hasta amurallados, de calles angostas y casas apiñadas. En ocasiones, la obligación de vivir en la judería era impuesta por los gobiernos. Otras veces eran los mismos judíos quienes preferían vivir así unidos, por su propia conveniencia y hasta por razones defensivas, ante los asaltos y saqueos. Así, por ejemplo, en Alejandría vivían en dos barrios espléndidos en la época helenística. También Jaime I, al conquistar Valencia, ofreció a los judíos un barrio especial, en agradecimiento por su colaboración financiera.
La sinagoga
La primera sinagoga data del exilio a Babilonia (586 a.C.). Los judíos se vieron obligados a prescindir del desaparecido culto basado en los sacrificios animales, quedando la oración como única expresión del servicio divino. «Ofrendaremos, en lugar de toros, el sacrificio de nuestros labios» (Os. 14, 3). Durante la diáspora, la sinagoga sustituyó al Tabernáculo del desierto y al Templo de Jerusalén y en cada ciudad es el centro de la vida religiosa y cultural de los judíos.
El mismo nombre de sinagoga Bet ha-keneset o Casa de la Comunidad, demuestra que es algo más que un lugar destinado a la oración. Todas tienen la misma distribución y están orientadas a Jerusalén. Al fondo, en el muro este y cubierta por una cortina bordada está el Arca Sagrada que contiene el rollo de la Torah o Pentateuco. Encima del Arca Sagrada brilla constantemente la lámpara, símbolo de la luz eterna de la Torah. En el centro del recinto está el púlpito desde el cual el oficiante dirige el servicio religioso. Un sector, generalmente una galería, está reservado a las mujeres.
El Talmud
Es el código fundamental del judaísmo en la diáspora. Al ser dispersada la nación judía, los rabinos trataron siempre de salvar del naufragio sus valores espirituales. El judaísmo rabínico se basaba en el estudio de la Biblia y en la ley oral consuetudinaria, que tenía un aspecto jurídico-religioso (Hàlakah, andadura), y otro ético y legendario (Agadá o conseja). La trasmisión oral hizo que los primeros peritos se llamaran tannáim, repetidores, y toda la ley admitida recibió el nombre de Misnah, repetición.
La adaptación de la Misnah a las distintas épocas y circunstancias obligó a comentarla, lo que se hizo en arameo y se llamó Gemará. Pues bien, la Misnah con su Gemará recibió el nombre de Talmud o enseñanza. Cuando se termina esa magna obra en el siglo V d.C. aparecen dos versiones: el Talmud de Jerusalén con preponderancia de la Hàlakah y el de Babilonia, con una mayor concesión a la Agadá.
No obstante, la extensión y complejidad del Talmud hizo necesario escribir introducciones, explicar su vocabulario, reducirlo a códigos sistemáticos y, sobre todo, contestar por parte de los peritos en talmudismo a las preguntas y aclaraciones que llegaban de todas partes. También se conservan estas responsa que son un género literario-jurídico peculiar.
Maimónides hizo una obra cumbre, el llamado Código de Maimónides (Misné Torah) y otro español, José Caro, escribió el Código Rabínico por el que se rigen desde el s. XVI las comunidades judías, sobre todo las sefardíes. La sutileza rabínica, basándose en la Torah, elaboró una larga y complicada serie de 613 preceptos, de los cuales 248 se llaman positivos, y los restantes, negativos. Maimónides recoge todos al comienzo de su Código.
Teología judaica
Esta minuciosidad en la moral contrasta con la imprecisión y falta de sistematización de su teología. Se ha dicho, con exageración, que el judaísmo era una religión sin dogmas. Maimónides enumera trece artículos de la fe. Son los siguientes: 1º, existencia de Dios; 2º, unidad de Dios; 3º, espiritualidad e incorporeidad de Dios; 4º, eternidad de Dios; 5º, sólo se puede adorar a Dios; 6º, revelación por los profetas; 7º, preeminencia de Moisés sobre los demás profetas; 8º, suprema jerarquía de la Torah; 9º, la Torah son las leyes divinas del Sinaí; 10º, omnisciencia de Dios; 11º, Dios retribuirá por los actos buenos y malos; 12º, certeza de la venida del Mesías; 13º, resurrección de los muertos.
Todos estos artículos se pueden resumir en tres, como de hecho se hizo en el s. XV: 1º, creencia en Dios; 2º, divinidad de la Torah; 3º, justa retribución en la vida futura.
Diferencias doctrinales
Se pueden distinguir tres clases de judíos: ortodoxos, conservadores y liberales o reformistas. Las dos primeras categorías aceptan la creencia en los principios teológicos ya citados. Los conservadores no son tan observantes en cuestiones de ritos o más bien prácticas. El movimiento liberal, originado en Alemania en el siglo XIX, intentó resolver espinosos problemas de la vida ordinaria, pero acabó por vaciar de contenido la teología, hasta el punto que la fe es casi un tema étnico o cultural. De hecho, el reformismo fue para muchos el paso para la conversión al cristianismo, aunque más abandonos fueron causados por el racionalismo, sobre todo en eruditos e intelectuales.
Hebraísmo y cristianismo
El 13 de abril de 1986, Juan Pablo II se convirtió en el primer Papa que entraba en la Sinagoga de Roma. El período de reflexión sobre las relaciones judeo-cristianas iniciado en el Concilio Vaticano II, había dado sus frutos. La Iglesia había condenado el antisemitismo y había declarado que a los judíos no puede imputárseles «ninguna culpa ancestral o colectiva por lo que ocurrió en la Pasión de Cristo». La Iglesia Católica insiste en que la discriminación de los judíos carece de justificación teológica y enseña que son el pueblo elegido «con una llamada irrevocable».
Los dogmas que marcan la máxima separación entre ambas religiones son los de la Santísima Trinidad, con los misterios que del mismo se deducen Encarnación, Eucaristía, etc. y la doctrina relativa al pecado original. En definitiva, los que se deducen de la no aceptación de Jesucristo.
No obstante, como dijo Juan Pablo II en esa histórica visita, "la religión judía no es extrínseca a nosotros, sino que, en cierto sentido, es intrínseca a nuestra religión. Por lo tanto nos une al judaísmo una relación que no tenemos con ninguna otra religión. Sois para nosotros unos hermanos muy queridos, y en cierto modo, podría decirse que sois nuestros hermanos mayores".
Además, el Papa no se limitó a felicitarse porque en tres décadas se hubieran hecho tantos progresos en el entendimiento entre judíos y católicos. Audazmente calificó estos progresos de «prólogo», comienzo de un camino nuevo: su herencia común extraída de la ley y los profetas exige «una colaboración a favor del hombre», en defensa de la dignidad y la vida humana, de la libertad y la paz.
El racismo no es cristiano, no tiene sentido cuando se considera al hombre como hijo de Dios. Pero, además, un católico no puede por menos que sentir un profundo afecto por el pueblo al que pertenecen los dos amores más profundos que tiene: Jesús de Nazaret y su Madre, María.
FIESTAS JUDÍAS
En el judaísmo actual hay fiestas comunitarias e individuales, con profundas raíces culturales. Estas son las principales, recogidas por Manuel Guerra en su Historia de las religiones.
COMUNITARIAS
“DE CARÁCTER ALEGRE (YAMIM TOVIM)
Sabbat o sábado: Es el día bendecido por Dios. Tras la celebración en la sinagoga, la fiesta continúa en la familia.
Pesaj o Pascua: El «paso del Señor», memorial de la salida de Egipto. En la noche del 14 de Nisán se celebra la cena pascual.
Shavuot o Pentecostés: Doble vertiente: «agrícola» o de la siega, con ofrenda de las primicias; y conmemoración de la entrega de la Torah.
Sucot o fiesta de los Tabernáculos: Memorial de los cuarenta años de travesía del desierto.
“DÍAS AUSTEROS" (YAMIM NORAIM)
Rosh Ha-shaná o Año Nuevo: En otoño. Se celebra la creación del mundo. Examen de conciencia y arrepentimiento.
Yom Kippur: Celebra la purificación, la reconciliación con Dios y el prójimo. Ayuno absoluto.
Fiestas más modernas: Yom Haatzmaut, día de la independencia de Israel; Yom Hashoá, día del exterminio, recuerdo a las víctimas del Holocausto.
INDIVIDUALES
Brit Milá o «pacto de la circuncisión»: Ocho días después del nacimiento, se circuncida a los niños y se les impone el nombre.
Bar Mitzvah o «hijo del Mandamiento»: Al cumplir 13 años, el niño adquiere la mayoría de edad religiosa.
Kidushin o rito del matrimonio: Presidido por el rabino. Se lee el contrato matrimonial y las siete bendiciones.
Fallecimiento y duelo. Al enfermo grave se le ayuda a recitar el vidui o confesión de los pecados y manifestación de fe en la vida futura, que termina con el Shemá («escucha») Israel. J.Mª.N.
COMUNIDADES JUDÍAS MÁS GRANDES DEL MUNDO
Estados Unidos 5.600.000
Israel 4.700.000
Francia 600.000
Rusia 450.000
Canadá 360.000
Ucrania 310.000
Gran Bretaña 300.000
Argentina 230.000
Brasil 130.000
Australia 95.000
Sudáfrica 92.000
SEFARDITAS, ASHKENAZIS Y OTROS GRUPOS
Los sefardíes y los ashkenazis son las principales comunidades en que se dividen los judíos en la actualidad.
ASHKENAZIS. En la fundación del moderno Estado de Israel participaron mayoritariamente los ashkenazis, procedentes de Centroeuropa y Rusia, y también Estados Unidos, Australia y Sudáfrica. Se convirtieron en la élite, y además, mayoritaria, aunque hoy han perdido su predominio numérico. El término «ashkenazi» proviene del nombre dado en la Edad Media a los judíos del norte de Francia y Alemania. Más tarde englobó a todos los judíos de origen europeo, cuyo lenguaje era el yiddish.
Mientras los pioneros ashkenazis tenían una ideología socialista laica, hoy muchos de ellos son religiosos, incluso algunos, ultra-ortodoxos.
SEFARDITAS. Los más numerosos en Israel han pasado a ser los sefarditas, que constituyen el 60 por ciento de la población, según datos de 1990. Son el 25% del judaísmo mundial.
El término «sefardita» procede de «Sefarad», como llamaban a España los judíos españoles en su idioma, el ladino. La expresión de «sefardita», incluye también hoy a los que proceden del Norte de África (Marruecos, Túnez) o Medio Oriente (Yemen, Siria).
En el ámbito religioso, ha alcanzado gran influencia un partido ultra-ortodoxo sefardí, el Szasz (de judíos procedentes de Marruecos).
OTROS GRUPOS. Otras comunidades minoritarias son las de los judíos indios (de India, donde su presencia se remonta a antes de la revuelta asmonea); los kurdos de Irak; los judíos «bukharan» de Asia Central; y los judíos etíopes, unos 23.000 de los cuales viven hoy en Israel, y que se consideran descendientes del rey Salomón y la Reina de Saba.
por Javier Mora-Figueroa. Revista Palabra


¡Varón!... por revelación y por hechos en mi vida, creo que soy un sefardí, pero indocumentado.
Se que hay mas de treinta millones de descendientes de sefardíes igual que yo. Es uno de los remanentes de los que habla la Palabra. En algún momento Dios permitirá identificar el gene de Abraham en todos sus hijos, por ahora lo están haciendo con la Tribu de Levi, la tribu sacerdotal, de tomas maneras mi corazon es el que esta circuncidado. Shalom ROPA

LA TEOLOGIA DE LAS "DOS CASAS"

Antes de discutir este asunto quiero decir que hay varios maestros enseñando diversas cosas que ellos llaman la teología de las “Dos Casas.” Puede haber quienes enseñan teologías que parecen ser la teología de las “Dos Casas” pero que no concuerdan con la teología de las “Dos Casas” que yo estoy discutiendo en esta sección. Sin embargo se está enseñando una teología bajo el nombre de teología de las “Dos Casas” que enseña que la iglesia e Israel son las Dos Casas de Israel.

Esa teología sostiene que la “Iglesia” es el cristianismo y es Efraím ("La Casa de Israel") mientras que "Israel" es el Judaísmo Rabínico y la "Casa de Judah." Un libro popular que promueve esta teología de las “Dos Casas” es Restoring the Two Houses of Israel, por Eddie Chumney (1999). [Aunque nos informan que ya Chumney no enseña eso.] La contraportada de ese libro dice en parte:

“¿Quiénes son las dos casas de Israel? … Hoy día, son conocidas por los nombres de cristianismo (Casa de Israel) y Judaísmo (Casa de Judah).

¡YO NO ENSEÑO ESO!

Después del tiempo de Salomón, el Reino de Israel se dividió en dos reinos conocidos como las Dos Casas de Israel. El Reino Sureño llegó a ser conocido como el Reino de Judah. El Reino Norteño llegó a ser conocido como el Reino de Israel. Este Reino Norteño se llamó a menudo también "Efraím" por su más prominente tribu. 2 Reyes 17 nos dice cómo el rey asirio Sargón II tomó cautivas a las diez tribus del Reino Norteño
En el 723 AEC y los repatrió de modo que”ninguno quedó excepto la tribu de Judah" (17:18). Estas llegaron a conocerse como "las Diez Tribus Perdidas de Israel." Fueron divorciadas por YHWH (Jer. 3:8 ) pero aun hubo una promesa de una eventual reunión de las dos casas de Israel ( Isa. 11:11-12; Jer. 3:6-18; Oseas 1-3; Amós 9:8-10; Abd. 15-21; Miqueas 2:12-13; 5:3-15; Zac. 8:13; 9 & 10; Ezekiel 34-37 esp. 37 ).

Parte de la razón por la que ocurrió la división fue que Efraím no quiso estar bajo la autoridad de Judah. Como resultado se rebelaron y establecieron su propia autoridad, sus propios sacerdotes y su propio santuario. También mezclaron la verdad de la Torah con paganismo.

Investigaciones recientes se han conducido por parte de eruditos israelíes judíos ortodoxos los cuales trazan las emigraciones de estas Diez Tribus Perdidas. Dos de estos eruditos son John Hulley (Yojanán ben David) y Yaír Davidy. John Hulley recientemente publicó un artículo en una revista israelí, Be’Or Ha'Torah (A la luz de la Torah) en el que traza las emigraciones de estas “Tribus Perdidas” hacia el noroeste, a través de los Estrechos del Bosforo entre el Mar Mediterráneo y el Mar Negro.

Yaír Davidy ha escrito tres libros bajo aprobación rabínica del Rabino Ortodoxo israelí Abraham Feld. Estas son las Tribus: “Efraím and Lost Israelite Identity”. La bien documentada investigación de Yaír Davidy Ha mostrado que las Diez Tribus Perdidas, las cuales habían sido transplantadas a las orillas de Asiria, llegaron a conocerse como los Sakeanos (se conocieron previamente como Yitzakheanos o en Arameo Isakeanos). Se sabe que estos Sakeanos emigraron hacia el noroeste y se introdujeron en Europa para venir a ser los Scytianos (S'kiteanos) y Saxones [Sajones] (Saksons). La investigación de Davidy ha mostrado que otros grupos tribales de las Diez Tribus Perdidas también emergieron en Europa bajo nombres similares a los de las Tribus de Israel, tales como: Gálicos [Galos] (Galileo); Daneses (Dans); Cimereanos (Simeones); Goths/Godos (Gads "Gad" se pronuncia en hebreo como "God").

Concerniente a partes de esta investigación el Dr. James Tabor de la Universidad de Carolina del Norte ha dicho:

“Basado en estas y mucha investigación adicional, puede definitivamente mostrarse que porciones significativas de las Tribus Perdidas emigraron hacia el noroeste, hacia Europa y se han de hallar hoy día entre los Anglo-Sajones-Celtas y pueblos asociados. En otras palabras, las tribus están mayormente localizadas hoy en día en Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa noroccidental, Australia, Nueva Zelandia y otras áreas dispersas. Son principalmente Protestantes...” (Restaurando la Fe Abrahámica; James Tabor; página 46)

El Dr. Tabor ha dicho también:

“Esta no es la teoría llamada "Anglo-Israel" de muchos grupos racistas. Esta es una investigación histórica profunda en cuanto a dónde emigraron en realidad estas tribus.”
(Remarks on the Return of the Lost Tribes; James Tabor)

Esta posición es la sostenida por eruditos rabínicos ortodoxos como Rabí Avraham Feld, Yojanan ben David (John Hulley), Yair Davidy y David Horowitz. Estos hombres de ningún modo enseñan la Teología del Reemplazo, la Teología del Desplazo ni Anglo-Israelismo.

Esta posición es la sostenida por a lo menos tres organización rabínicas judías

United Israel
P. O. Box 345
Lenoir, NC 28645.
FAX 828-635-0667.
e-mail: info@unitedisrael.org
"http://www.unitedisrael.org"

United Israel World Union
1123 Broadway, Suite 723
New York, NY 10010
212-688-7557 Brit-Am

P.O.B. 595
Jerusalem 91004
Israel
Phone: (0)2-9975819, 9971153
e-mail: britam@netvision.net.il
"http://www.nazarene.net/brit-am"

Estas organizaciones judías ciertamente no enseñan la Teología del Reemplazo, ni la del Desplazo ni el Anglo-Israelismo y por lo tanto yo tampoco.

Un Judío Nazareno individual puede aceptar o rechazar estas teorías, así como cualquier judío rabínico ortodoxo puede rechazarla, y todavía permanecer en buena comunión como Judío Nazareno.

Ahora bien, Isaiah 9:1-4 se refiere a "Galilea de los GOYÍM (naciones/gentiles)" pero identifica a estos "gentiles" como los habitantes de "la tierra de Zebulún y Naftalí". Aquí se identifica la Casa de Israel como "gentiles." Hay a lo menos dos otros lugares en la Escritura donde la palabra "gentil" se usa para describir a Efraím (la Casa de Israel). Uno de estos es Gen. 48:19 donde (en el hebreo) a Efraím se le dice que sus descendientes llegarán a ser una multitud de naciones (GOYÍM; gentiles)" (compare con Rom. 11:25 donde la misma frase se traduce en Reina-Valera como la "plenitud de los gentiles"). Tel otro caso es en Rom. 9:24 que se refiere a "judíos" y "gentiles" pero luego procede (en Rom. 9:25-26) a citar a Oseas (Ose. 2:23; 1:10) para identificarlos con los "Hijos de Judah" y los “Hijos d Israel" (Oseas 1:10-11; 2:23).


EFRAÍM SIGUE SU PROPIO CAMINO APARTE DE JUDAH

En Jeremías capítulo 3 se discuten las dos casas de Israel. Note que Israel y Judah son hermanas alegóricas en esta profecía (Jer. 3:6-7) en Jer. 3:8 YHWH dice: “Y vi que por todas las causas por las que la apóstata Yisra'el ha cometido adulterio, yo la he apartado y le he dado un certificado de divorcio; pero su engañosa hermana Yahudah no temió, sino que fue y cometió prostitución también. (Jer. 3:8 - The Scriptures Version)

Sin embargo, YHWH no se divorció de Judah también, siendo que eso no habría dejado remanente. Más bien el Profeta Hoshea compara a las dos Casa de Israel de esta manera:

"Efráyim me ha rodeado de mentiras y la casa de Yisra'el con engaño. Pero Yahudah está todavía vagando con ‘El, y es fiel al Santo." (Hoshea 11:12)

UNA FE ENTREGADA UNA VEZ POR TODAS

Ahora, en este punto quiero establecer que hay solamente una fe verdadera (Efe. 4:5) que es la fe entregada una vez a los consagrados (Judas 1:3) y esa fe verdadera en el siglo uno era la secta Nazarena del Judaísmo.

Esto nos trae al encuentro entre Yeshúa y la mujer Efraimita (una Samaritana). No hay duda de que esta mujer Samaritana ha de ser contada como una Efraimita porque ella se refiere a "nuestro padre Jacob" (Juan. 4:12) y Yeshúa no hizo ningún intento de corregirla en cuanto a este punto. (Note que ella menciona los dos diferentes lugares de adoración en diferentes montañas en 4:20). Luego Yeshúa le dice que la religión de ella es falsa y que la religión israelita es la verdadera fe, diciendo:

"Ustedes adoran lo que no conocen, nosotros adoramos lo que conocemos, porque la liberación es de los Yahudim. Pero viene la hora, y es ahora, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque el Padre además busca a los tales que le adoren.” (Jn. 4:22-23)

Yeshúa hace claro que “los verdaderos adoradores” son los israelitas que practican el judaísmo "en espíritu y en verdad " como lo opuesto a una religión efraimita ("en espíritu y en verdad " – una referencia a la Torah – vea Salmo. 119:142, 151; Eze. 36:27).

LOS EFRAIMITAS SE APEGAN

Ahora la pregunta es: ¿Cuál es la esperanza profética para la Casa de Israel? ¿Habrá una restauración en los últimos día de una Casa de Israel distinta y separada (como opuesta a la Casa de Judah) o es la esperanza de la divorciada Efraím unirse a la Casa de Judah?

Una de las más hermosas profecías de la reunión de las dos casas de Israel es la profecía de “las dos varas” en Ezekiel 37:15-20. En esta profecía las dos casas de están simbolizadas por “dos varas” que se unen como una sola (Ezek. 37:15-18). El texto procede a especificar que YHWH: “tomará la vara de José, que está en la mano de Efraím, y las tribus de Israel sus compañeros, y los pondrá con la vara de Judah, y las hará una sola vara,...” (Ezek. 37:19)

Veamos ahora otra profecía en Zac. 8:23:

“Así dice YHWH de las huestes, 'En aquellos días, diez hombres de todos los idiomas de las naciones se aferrarán al borde del manto de un hombre yahudita, diciendo, ‘Vamos con ustedes, porque hemos oído que Elohim está con ustedes’."

Ahora, para que nadie piense que ese “judío” (yahudita) en este pasaje es un judío específico, como el Mesías, debo señalar que [a diferencia del inglés] en el hebreo la palabra "ustedes" en "vamos con ustedes" y en "Elohim está con ustedes" es PLURAL y por lo tanto no se refiere a un judío individual sino a la Casa de Judah. Sin duda el número "diez" aquí implica las diez tribus perdidas de Efraím. Note que Efraím le dirá a Judah: "Nosotros [Efraím] iremos con ustedes [Judah] porque nosotros [Efraím] hemos oído que YHWH está con ustedes [Judah]."

Finalmente, veamos la profecía del olivo en Romanos 11. Esta profecía es paralela con la profecía de las “dos varas” en Ezekiel 37 (note que la palabra “vara” en Ezek. 37 es ETZ que también significa "árbol” ").

Rom. 9 comienza el contraste de "judíos" y "gentiles" por medio de citar a Hoshea 2:25(23); 2:1 (1:10) en Romanos 9:25-26. Pero si observamos el contexto del pueblo “que no era mi pueblo” al cual él llama "mi pueblo" en Hoshea, encontramos que son los “hijos de Israel" (Hoshea 2:1 (1:10)) como opuesto a "los hijos de Judah" (Hoshea 2:2 (1:11) De modo que si Pablo está citando a Hoshea en contexto y contrastando a judíos y gentiles (Rom. 9:24) usando a Hoshea 2:1-2 (1:10-11) entonces los "judíos" de Rom. 9:24 son los "hijos de Judah" de Hoshea 2:2 (1:11) y los "gentiles" de Rom. 9:24 son los "hijos de Israel" de Hoshea 2:1 (1:10). Si esto es correcto entonces a medida que este par contrastante avanza hacia Romanos 11 los dos árboles son las dos Casas.

Ahora bien, el olivo incultivado en Romanos 11 es claramente el de Efraím y el olivo cultivado es claramente el de Judah. Esta profecía nos dice que unas ramas del árbol / vara de Efraím serían desgajadas e injertadas en el árbol / vara de Judah, y serían alimentadas por la raíz del árbol / vara de Judah y que no debían jactarse contra las ramas naturales (los judíos)."

Como israelitas nazarenos, ciertamente animamos a los efraimitas a “apegarse” a la Casa de Judah, y a unirse a la vara de Judah y a ser injertados a la Casa de Judah. Sabemos que muchos efraimitas están haciendo exactamente eso. También animamos a Efraím a que NO caiga en el error del antiguo Efraím de tratar de establecer un movimiento efraimita separado y aparte del judaísmo.

Los seguidores originales de Yeshúa fueron la antigua secta Nazarena del judaísmo, parte de la verdadera Casa de Judah, y nosotros invitamos a los efraimitas a apegarse, a unirse a nosotros y a injertarse a Judah en lugar de establecer movimientos efraimitas aparte de Judah.

Ahora, permítasenos decir que esto NO significa que sentimos alguna animosidad hacia el movimiento efraimita o hacia cualquier efraimita. Nosotros tenemos mucho en común con muchos de esos movimientos en señalar a la gente hacia el texto original hebreo-arameo del “Nuevo Testamento”, como opuestos al paganismo en general, estimulando la observancia de la Torah, etcétera. por James Trimm


lunes, 19 de enero de 2009

Danza ritual hebrea

En los tiempos de Yeshúa el pueblo danzaba en las fiestas de Israel, ya era la forma de conmemorar las victorias desde que salieron de Egipto, los eventos históricos y los eventos religiosos. En el folklore Israelita existen aun mas de cuatro mil estilos de danzas diferentes nosotros practicamos la de adoración. Muchos cristianos se preguntan si esta forma de adoración es bíblica. Para responder a esta cuestión, vemos que en el texto bíblico se narra que durante el Éxodo, Miriam y otras mujeres adoraban a Dios con sus danzas…“Entonces Miriam la profetisa, la hermana de Aarón, tomó un pandero en sus manos, y todas las mujeres fueron tras ella en danza con panderos...” (Ex. 15:20)
El rey David danzaba con todo el gozo de su corazón: “David danzaba con toda su fuerza delante de YHWH; David estaba vestido con un efod de lino...” (2 S. 6:14.).
También vemos que David expresaba su gozó sin ningún prejuicio: “Los cortesanos de Juda le dijeron: “¡Vaya, ese es David, el rey del país! De ese es que cantan cuando danzan: “Saúl mató sus miles; David a sus diez miles...” (1 S. 22:12)
También, en el libro Jueces encontramos danzas por las cosechas: “Tan pronto vean a las muchachas de Silo salir para unirse a los bailes, salgan de las viñas; que cada uno de ustedes escoja una esposa de entre las hijas de Silo...”Jue. 21:21 “Cuando Yiftaj llegó a su hogar en Mitspah, ¡ahí salió su hija a recibirlo, con pandero y danza!”Jue. 11:34 “Entonces las doncellas danzarán alegremente, jóvenes y ancianos juntamente. Transformaré su duelo en gozo, los consolaré y los alegraré en su dolor...” Jer. 31:13. “Alábenlo a son de trompeta; alábenlo con salterio y arpa. Alábenlo con pandero y danza; alábenlo con cuerdas y flauta. Alábenlo con címbalos resonantes; alábenlo con címbalos estruendosos...” Sal. 150:3-5. Hay una serie de citas en toda la Torah.
La danza ritual una expresión de gozo, alegría y de gratitud al Padre. Los que niegan o critican la adoración ceremonial son los mismos que creen que YHWH ha desechado a su pueblo, Israel. Hoy podemos ver muchas iglesias de distintas creencias que practican las danzas, tal cual hacen los concilios con “el diezmo” y con otras ordenanzas de la Torah “que les convengan” aceptando indirectamente a la Ley y los Profetas de Moisés.
Anónimo contribuido

HISTORIA REVELADORA

No hay nada nuevo bajo el sol”, y todo lo importante de alguna manera queda registrado en la historia de la humanidad. Sabemos que hay gente que no cree en la historia, tampoco en la arqueología y por supuesto tampoco cree en Dios ni en el diablo. Creen que el mundo se creo cuando ellos nacieron o tuvieron uso de razón. De esos “sabios” se burla Dios yo como creyente ¡también!... Durante años y años los contemporáneos de Noe se reían del arca que construía arriba de una montaña y de las cosas que anunciaba… pero cuando el Diluvio empezó, el llanto de sus vecinos tiene que haber sido bien angustioso. Hay cosas que solamente se pueden delucidar con el hallazgo “dudoso” de evidencias y medidas según el capricho del tambien dudoso “carbono”. Pero la historia biblica no va tan lejos… estamos hablando de 5769 años atrás, cuando Dios puso a Adan y Eva en el Eden… todo esta relatado, se conoce hasta el area de aquel lugar y el pueblo hebreo se encargo de recopilar lo que YHWH les permitio saber. Primero fue oral, de padres a hijos y luego escrita, a partir de la salida de Egipto. Es la historia y la arqueología la que ha ido documentando el relato bíblico, las antiguas ciudades y lugares mencionados en las escrituras dejaron rastros, incluso con restos fósiles, pergaminos y estudios profundos que permiten investigar sobre lo escrito. (claro que no hay peor ciego que el que no quiere ver)
En la guerra espiritual que vivimos es posible que los demonios también planten “huesos prehistóricos” haciéndonos pensar que descendemos de los monos; yo prefiero creerle a Dios y ¡no a Darwin!
La Biblia que usan hoy la mayoría de los cristianos contiene en su gran parte los libros hebreos conocidos como Torah o libros de Moisés, inspirados originariamente por el mismo Dios de Israel. El Primer Pacto (Antiguo Testamento) Torah fue traducido del hebreo al arameo y luego al griego y docenas de lenguas y dialectos mas, fue inevitable que se distorsionaran muchos conceptos. Luego que Adán y Eva cayeran en desgracia en el Edén, Dios hizo un pacto con Noe y le dio siete leyes a cumplir luego de sobrevivir con su familia al diluvio universal. El mismo Dios escribió los diez mandamientos a fuego con su dedo y se los entrego a Moisés en el desierto. También le dicto una serie de obediencias que el pueblo hebreo debía cumplir para consagrarse y ser un pueblo santo.
Dios hizo un pacto perpetuo con Noe, el arco iris que conocemos es prueba de ello. Noe bendijo a Sem y a la descendencia de este (los semitas) de donde luego provino Abraham. Al contrario de otras naciones o arazas de un mundo condenado desde el mismo Edén, Dios les dio a los hebreos una constitución, un reglamento, un manual de leyes propias e inviolables para llevar una vida abundante de bendiciones. Y permanecían en el desierto todavía, sometidos a ataduras de su pasada esclavitud en Egipto, cuando Dios les enseño como sentirse libres.
Cuarenta años les llevo cambiar su mentalidad y depender de Dios para creerle, y una generación tuvo que morir en el desierto sin ver la tierra prometida, incluso el mismo Moisés. Ese pueblo era tan humano como nosotros y con muchas más limitaciones mentales.
El Tanak no es otra cosa que el registro verbal del primer pacto perpetuo de Dios con su pueblo, y eso no ha cambiado mayormente en su esencia, algunas leyes quedaron obsoletas en el camino, pero eran temporales, como no bañarse o no hacer más sacrificios; la mayoría eran fundamentales para la relación hombres-Dios. Esas leyes aplican aun hoy, no solo a los hebreos, sino también a los gentiles injertados en el buen “olivo”.Las leyes de la Torah son divinas y fueron y son el fundamento de santidad en la vida del hombre que Dios diseñó desde su misma Creación.
En Nuevo Testamento o Segundo Pacto o los Evangelios son una continuación en la relación con ese mismo Dios, que es el mismo hoy que siempre. Dios no ha cambiado, es el mismo que en Génesis dice “hagamos”, hablando con el Verbo y con el Espíritu Santo. La iglesia y el hombre han querido cambiar la voluntad de Dios y han usurpado su mandato. La Torah se ha enriquecido con “la sangre del cordero inmolado”, la sangre de Yeshúa el hijo del hombre que vino a hacerse carne para pagar nuestros pecados. El venció a la muerte para darnos vida eterna como hijos de su Padre.
Los Evangelios y las cartas apostólicas nos fueron dadas para que sepamos diferenciar entre el pacto de Dios con su pueblo Israel y lo que los fariseos y religiosos querían aplicar para su beneficio.
En la Torah hay suficiente evidencia histórica para una lógica interpretación cristiana de los hechos fundamentales que se cumplieron con el Mesías y que allí estaban anunciadas desde el mismo Génesis. Pero el hombre adultero el Nuevo Pacto, los griegos torcieron los conceptos de los apóstoles dando a entender que la Iglesia iba a suplantar a Israel en la administración de la fe.
Las escrituras originales y las tradiciones orales, igual que toda la cultura hebrea sufrieron el impacto del antisemitismo la (descendencia de Sem). El imperio romano infiltro el movimiento cristiano, lo absorbió y lo consolido, dándole divinidad a “la madre y el hijo” como intercesores y denigrando el poder de la resurrección divina para propagar un cristo crucificado con una corona de espinas, poniendo la cruz como emblema en algo que fue un emblema de triunfo del futuro Rey de Reyes y Señor de Señores.
Hoy, gracias al remanente judío y hebreo, que lleva medio siglo de haber retornado a la tierra, la iglesia perpleja revalúa el peso de las Escrituras que advierten este proceso incuestionable. Israel no fue desechado, apercibida y castigada pago con creces sus rebeliones, pero sigue siendo “el pueblo de Dios”.
La historia bíblica, por medio de la Palabra da fe de que las escrituras son inspiradas. La arqueologia va descubriendo ciudades y fortalezas, restos como el arca del pacto, el arca de Noe, tinajas mortuorias y con pergaminos, cuevas, pinturas, objetos entre otras evidencias, dan fe de los sucesos en Tierra Santa y en los relatos de la Biblia.
El imperio Romano y las naciones idolatras que le servían, finalmente hicieron traducciones convenientes de las escrituras, con omisiones y alteraciones oportunas a la apostasía de la Iglesia imperante. Aun así estos trabajos estaban ocultos y apenas se anunciaban en latín, para que nadie más que algunos eruditos las entendieran. La iglesia actúo en el nombre de Dios, provocando guerras fraticidas, genocidios, participación en feudos y títulos de nobleza, principados de obispos y cardenales, emperadores y papas
reinantes al estilo de los Cesares, y con las costumbres griegas.
Mientras, cruzadas hacia medio oriente estaban determinadas no solo a acabar con los “infieles”, sino precisamente con judíos y hebreos, borrarlos del mapa y acusarlos de la muerte del Mesías, obviando las evidencias de que fue un grupo de fariseos corruptos quienes acusaron a Yeshúa, haciendo que los romanos lo crucificaran, tal como estaba profetizado.
Pero el Dios de Abrahán, Isaac y Jacob siempre fueron fieles a Israel y como buen padre les exigió obediencia y los castigo a vivir en las naciones lejos de sus heredades.
Las doce tribus de Israel fueron dispersadas y por diecinueve siglos se perdieron en las naciones, pero Dios los conoce “desde el vientre de sus madres” y ese remanente estará disponible a su llamado inexorablemente.
La Iglesia no pudo convertir a sus ritos a los judíos, tampoco eliminarlos, ni a ellos, ni a las escrituras y menos a su fidelidad con su Dios, Yhwh. Hasta Martín Lutero lo intento y murió maldiciéndolos. La Historia lo cuenta todo, la bíblica llega hasta el primer siglo, con la iglesia primitiva y parte del destino de algunos apóstoles. Luego todo fue escrito y si el creyente no lo lee es porque no le interesa, porque yo mismo, sin ser creyente, antes de los veinte años me había leído la Historia Universal y la Historia de la Iglesia Romana y durante 30 años fui ateo, porque nunca hubiera engrosado la filas del catolicismo pagano después de conocer las herejías de la iglesia que no necesita ni de la gracia porque indudablemente sirvió por muchos siglos a otro Dios, no al de Israel, inspirador de las escrituras, de la Torah.
Yhwh es misericordia y si una parte de la iglesia impostora se arrepiente seguramente Serra perdonada. Las ovejas, cuyos pastores abominan, deben procurarse otros pastores y entrar en el redil correcto. Toda iglesia que entienda y acepte honrar a Israel será redimida y pastoreada por Yeshúa-Jesús, cuya venida es inminente.
Después de todo, el Dios de Israel conoce el corazón de cada uno y no mira únicamente los hábitos, pero aquellos que hacen perderse a las ovejas, falsos pastores y profetas, seguramente lo pagaran bien caro en el juicio final. Para terminar les diré algo que me vino a la memoria… el emperador romano Constantino fue el artífice de infiltrar a “los del camino”, seguidores de Cristo en Roma y que luego se los conocería como “cristianos”. Ese emperador ni siquiera confesó al Salvador en su lecho de muerte. ¿Que ironía no? ROPA, 1999

sábado, 17 de enero de 2009

Y a que tribu pertenece usted?...



Aseguran los historiadores y arqueólogos que, en México solamente, han convivido más de doscientas naciones y razas. Si esto es cierto… ¿cuantas diferentes naciones y razas conviven en todo el continente americano? (Las escrituras mencionan únicamente setenta naciones desde Babel). Desde los tiempos de la Creación, 5769 años atrás, según el calendario hebreo, las naciones y razas se han dispersado y mezclado unas con otras en todos los continentes. En Bereshit (Génesis), podemos leer prueba de estas dispersiones que comenzaron muy al principio de la Creación. La Biblia usa terminología enraizada en muchos de sus misterios contextuales, uno de estos términos es el de “nación o tribu”. La palabra nación en el lenguaje hebreo es “goyin” y significa pueblos, naciones o gentiles. En el llamado de Abraham, el padre de la fe, se hace de nuevo referencia a una mezcla de naciones, o de pueblos: “Hare a tu descendencia como el polvo de la tierra, si alguien pudiera contar el polvo de la tierra, entonces tu descendencia podrá ser contada” (Génesis 13:16). Miles de miles de personas, reyes y hasta naciones serian descendientes de Abrahán, un hombre de intensa fe. (Algunos creen que la gran mayoría de los creyentes del Dios único). Pero Abraham tuvo solamente un hijo escogido, a través del cual Dios cumpliría Su promesa, su nombre es Isaac. Hijo de Sarah y de Abraham, Isaac crece creyendo en la promesa de Dios dada a su padre. “mira los ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo (Dios): así será tu descendencia (Génesis 15:5). Esta misma promesa le fue entregada a Jacob, el hijo escogido de Isaac, y mas adelante a Efraín, hijo de José “pero su hermano menor (Efraín) será mas grande que el, y su descendencia formara multitud de naciones” (Génesis 48”18-19)
Debido a la desobediencia de Salomón, el reino unido y fortalecido durante los tiempos de David fue dividido en dos. Al Reino del Norte, con capital en Samaria, Dios le entrego a 10 de las tribus, y al Reino del Sur, con capital en Jerusalén, le fueron entregadas 2 tribus. El reino del Norte, también era llamado el reino de Israel, y fue regido por un Efrateo, o sea de la descendencia de Efraín y el reino del Sur, también llamado la Casa de Judá, fue regido por la monarquía Davídica, Roboam, hijo de Salomón.
Las abominaciones e idolatrías cometidas por ambos reinos, la rebeldía a la Ley Mosaica, y la infiltración del paganismo de las naciones vecinas llevaron a cabo la destrucción de ambos reinos y la cautividad de todas estas tribus. Fueron esparcidos por todo el mundo habitable y así esparcieron la semilla de Abrahán, poblando muchas regiones.
El apóstol Pablo hace una extraña declaración en el libro de Gálatas, cap.3 verso 29 “y ya que sois del Mesías, ciertamente sois descendencia (semilla) de Abraham, herederos conforme a la promesa”… (Así como han identificado el gen de los Levi (sacerdotales), también están estudiando el gene Abrahánico de la promesa)…
¿Le interesa conocer más de este tema?
Escriba al email: sefardi43@live.com tratado mesiánico